el universo visto por el ojo de la cerradura

Valeria pide a su padre que dé vueltas al disco. Le explica que Arroz con leche vive al otro lado.

Diego conversa con su compañero de adentro, que se llama Andrés y viene a ser el esqueleto.

Fanny cuenta que hoy se ahogó con su amiga en el río de la escuela, que es muy hondo, y que desde allá abajo era todo transparente y veían los pies de la gente grande, las suelas de los zapatos.

Claudio atrapa un dedo de Alejandra, le dice: “Préstame el dedo” y lo hunde en el tarro de leche sobre la hornalla, porque quiere saber si no está demasiado caliente.

Desde el cuarto, Florencia me llama y me pregunta si soy capaz de tocarme la nariz con el labio de abajo.

Sebastián propone que nos escapemos en un avión, pero me advierte que hay que tener cuidado con los semáforos y la hélice.

Mariana, en la terraza, empuja la pared, que es su modo de ayudar a la tierra a que gire.

Patricio sostiene un fósforo encendido entre los dedos y su hija sopla y sopla la llamita que no se apagará jamás.

Eduardo Galeano

– Días y noches de amor y de guerra –