silencio

Hai moitas formas de silencio. Haino cómplice, o dos amantes. Haino das igrexas, onde o medo. Haino das aulas, das filas da milicia, dos pelotóns de fusilamento, da ringleira da Comuñón. Hai tantos silencios como situacións pode vivir o ser humano. E o silencio, sexa cal sexa a súa forma e intensidade (o silencio calado pode ser intenso coma un trebón) ten sempre un algo de transcendente, de metafísico, de oculto, e o peor de todo: de imprevisible.

E cando racha o silencio, o ruído, o son, o bisbeo, o lóstrego, o que sexa que o rompa, será sempre presaxio.

Francisco Castro

Tantos anos de silencio

Hay muchas formas de silencio. Lo hay cómplice, el de los amantes. El de las iglesias, donde el miedo. El de las aulas, milicias, pelotones de fusilamiento, la fila de la Comunión. Hay tantos silencios como situaciones puede vivir un ser humano. Y el silencio, sea cual sea su forma e intensidad (el silencio callado puede ser tan intenso como el trueno) siempre tiene algo trascendente, metafísico, oculto y lo peor de todo: impredecible.

Y cuando rompe el silencio, el ruido, el sonido, el susurro, el relámpago, lo que sea que lo rompa, siempre será un presagio.

a salvo

Todos tenemos un sitio donde nos sentimos a salvo.
Donde nos vemos pequeñitos y extrañamente ridículos. Donde se respira despacio y, cada cinco o seis minutos, es obligatoria una dosis extra de oxígeno. Donde casi siempre hay mar y las decisiones se toman sin darle vueltas. Donde a veces, muy pocas, dejas entrar a alguien con cerveza.
Donde nunca estás tú.
Donde se ordena todo.

Patricia Benito

– Primero de poeta –